
Hace algún tiempo decidí que estaba preparada para afrontar lo que sólo sería una aventura, conocí a un chico de otro continente.
A veces me siento triste por lo que pasó. Ni siquiera puedo reconocer nostalgia en esta mezcla de sentimientos constante.
Se suponía aventura, y de alguna extraña forma decidí que podía ser algo más.
No nos prometimos nada, y ¿cómo hacerlo?, la distancia no estaba de nuestro lado. No era nuestro momento.
Aún así mi retorcida cabeza decidió que podía esperar algo más, escondiéndome en ‘Soñar es gratis’. Hoy puedo afirmar que carece de certeza, ya que pagamos con decepción debido a la ilusión que creamos.
A pesar de todo, decidí pensar que podemos esperar algo más.
Las leyendas alimentan los sueños, y la realidad -el día a día- no hace más que refutar mi absurda teoría de que todo es posible, del ‘¿por qué no a mí?’.
Reconozco que esto de intentar vivir en un mundo de hadas y príncipes no hace más que herir mi corazón, pero es la vida que elegí vivir.
Más de una vez tengo ese sentimiento de confusión donde me preguntó si todo es obra de mi imaginación o percibí las situaciones de forma clara, si capte la señal correcta.
Me digo a mi misma ‘esto no me puede estar pasando solo a mi, es demasiado fuerte para una sola persona’. Imagino que el sentimiento (o simple sensación) llega a ser tan grande que se desborda del cuerpo y ser traslada al dueño de mis pensamientos, a veces mi receptor devuelve una señal, y comprendo que emití correctamente, y me asusto. Otras veces, siento como si se la viese venir, y se escondiera para evitar ser encontrado, y si lo encuentro, de todas formas no emite respuesta alguna.
Yo decidí crear esta historia en mi cabeza, es mi sueño, y mi realidad.
Comentarios recientes